Cómo publicar un libro

Una vez acabada tu novela o tu libro de cuentos, y luego de las respectivas revisiones propias, las cuales siempre vienen bien para cerciorarte de la calidad del resultado, toca plantearse dar un paso importante: publicar. Excepto aquellos «autores» que se jactan de que publicar no es el objetivo primordial de la escritura o de la literatura porque «ellos escriben para sí mismos», todos estamos deseando que llegue ese momento. Y queremos, sobre todo, hacerlo de la mejor manera.

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, cada vez hay más opciones además del camino tradicional, el cual es quizás el más difícil o donde hay que poner a prueba nuestra paciencia. Independientemente de qué camino elijamos (publicación tradicional, autopublicación o coedición), podría decirse que la fase previa conlleva una serie de acciones que debemos tomar en cuenta. Veamos las tres principales, de manera resumida:

 

1. El «acabado» final de nuestro manuscrito

Más allá de la opción elegida, la presentación del texto debe ser la apropiada. Muchos autores creen que lo único importante es el contenido y todo lo demás es secundario. Dicen, por ejemplo, que la ortografía, la redacción o el aspecto en general del texto (tipo y número de fuente, alineación, márgenes, disposición de los párrafos, etc.) no deberían ser relevantes, que el contenido es lo único a tener en cuenta. Razón no les falta.

Sin duda, el contenido manda, pero para que ese contenido sea leído, apreciado, valorado y calificado por un editor, un agente literario y por el mismo lector (en el caso de una autopublicación), debe «ser agradable a la vista». Sí, el aspecto cuenta y, según dicho aspecto, así será la sensación de lectura. Un texto desordenado, con una fuente demasiado pequeña, un interlineado simple, sin apenas blancos tipográficos y encima plagado de erratas e imprecisiones en cuanto a la redacción supondrá, en la mayoría de los casos, un rechazo.

Qué lástima que una historia tan atractiva y tan bien construida no llegue a ser leída por tales descuidos, ¿no? Para evitarlo, considera enviar tu manuscrito a un servicio de corrección ortográfica. El corrector se encargará de aplicarle el formato adecuado, de unificar criterios (títulos, espacios, pies de página, etc.) y de eliminar todos los fallos existentes de manera que tu manuscrito luzca bien e invite a su lectura.

 

2. Los receptores potenciales

Luego de tener tu texto limpio y presentable, opta por convertirlo a .pdf, además del .doc. Esto te ayudará a la hora enviarlo a algún editor o agente literario, a subirlo a alguna plataforma de autopublicación o a mandarlo directamente a una imprenta. Recuerda que si optas por enviarlo a una editorial, tendrás que tomar en cuenta ciertos factores: una carta de presentación, una sinopsis, la selección de las primeras páginas de tu novela, etc.

Lo que intentarás es vender «tu obra», lo cual implica venderte a ti mismo en calidad de autor. En el caso de hacerlo a través de un agente, lo más seguro es que, luego de contactar con la agencia, ellos te indiquen cómo hacerlo. En algunos casos, te encontrarás con formularios que debes complementar en sus páginas web a la vez que adjuntas el archivo de tu libro. En otros, te facilitarán un correo electrónico. En este caso, la mecánica será la misma que si lo hicieras con una editorial.

Si lo que te parece mejor es contratar los servicios de una editorial de coedición, basta con que lo envíes en el formato que desees: .doc o .pdf. Si te decantas por una publicación artesanal o «casera», cerciórate de que tu texto posea ciertas características cercanas a la maquetación tradicional: márgenes, numeración, saltos de párrafo, sangrías, páginas de cortesía, tipos de papel, etc. Si rastreas en Internet podrás encontrar «plantillas» gratuitas para adaptar tu texto. Asimismo, si puedes permitírtelo, podrías recurrir al alguna agencia de servicios editoriales para que maqueten o «acondicionen» tu texto antes de enviarlo a la imprenta.

Por otro lado, no olvides la portada. Esta tiene que ser atractiva, contar con las medidas que se adecuen a tu texto y también con la resolución. Retomando lo dicho en el punto anterior, no pierdas de vista que lo primordial es darle al lector algo que merezca la pena, tanto en cuanto al contenido como a la imagen. Al final de cuentas, es tu nombre el que está en juego.

 

3. Cuánto cuesta publicar un libro y lo que viene después

Si tienes la suerte de que alguna editorial confíe en tu novela y decida publicarla, enhorabuena, prácticamente tu trabajo ya está hecho. A partir de ahí, podrás descansar y serán ellos quienes se encarguen de lo que corresponda. En el caso de que te decidas por la coedición, pues será más o menos lo mismo. Ellos se encargarán de promover tu libro y de que esté disponible en los canales de venta más importantes en el momento estimado.

Por el contrario, si decides emprender el camino tú solo y con tus propios medios, pues deberás organizarte para ir avanzando paso a paso. Primero, encontrar el canal (o los canales) para vender tu libro (Amazon, Lulu, Kobo, Smashwords, etc.). Casi al mismo tiempo, contar con una página de autor (tanto web como en las redes sociales) te será de mucha utilidad para dar a conocer tu obra.

Finalmente, si cuentas con la posibilidad de organizar una o varias presentaciones en alguna librería o café de tu ciudad, empezarás con buen pie. En la actualidad, hay muchas agencias de servicios editoriales y de marketing editorial que pueden echarte una mano de manera profesional con esta y otras tareas más relacionadas con la promoción literaria. Tienes que estar consciente de que sin visibilidad, tu libro estará destinado a pasar desapercibido como otros cientos que se autopublican a diario.

Y luego de tanto trabajo y esfuerzos, sería una verdadera lástima, ¿no crees?

Ahora bien, dentro de estas acciones que, como ves, aparecen bastante condensadas, también hay otras que debes evitar y que forman parte del proceso de publicación o autopublicación de un libro. Veamos algunas cuantas:

 

Organización y disciplina

Esto te puede sonar a precepto militar o laboral, pero no se trata de eso. Se trata, simplemente, de que prepares bien tu manuscrito (corregido, presentable, legible), de que redactes correctamente las cartas de presentación o la sinopsis de tu novela, de que seas capaz de mantener una conversación vía e-mail con un editor y seas preciso y coherente, etc. Todo esto hablará bien por ti y posiblemente despertará interés por tu trabajo. En el plano de la autopublicación, lo mismo.

No hay intermediarios: serás tú —como editor y autor—, y el lector. ¿Qué tipo de novela le quieres dar? ¿Una que contenga fallos ortográficos, una fuente tipográfica inapropiada y márgenes desiguales? ¿Una que, por su portada, transmita poco o nada? ¿Una que está subida en un portal de venta online pero que carece de una buena sinopsis y ni siquiera es posible ojear las primeras páginas? ¿Una con un precio excesivo? Ponte en el lugar del lector y pregúntate: «¿Compraría yo un libro así de un autor que no conozco de nada?» La respuesta es no.

 

Ahorra tiempo y energías

La búsqueda de editorial puede resultar cansada e infructuosa, así que para evitar perder tiempo y energías, no envíes tu manuscrito a aquellas editoriales que, de manera explícita, indiquen que no aceptan manuscritos no solicitados. Por otro lado, lee acerca de sus líneas editoriales e investiga en sus catálogos. Si tu novela es de ciencia ficción, por ejemplo, y ves que la línea editorial de equis editorial es la novela histórica y la poesía clásica, ¿para qué querrías enviársela?

Elabora listas de editoriales en las que creas que tu obra podría funcionar y ve descartando las que consideres no aptas para iniciar una toma de contacto. Si se trata de tu primera novela, elabora un rastreo de aquellas editoriales que apuesten por autores nóveles, por voces nuevas, por descubrimientos… y entonces sí, quizás ahí tengas más suerte.

En el caso de las editoriales de coedición, el número es más reducido. Céntrate en las primeras cinco o seis que aparezcan en los buscadores y gestiona con cada una el tema de los presupuestos, según tus expectativas. No confundas editorial con imprenta. Tampoco te dejes llevar por lo barato que te pueden ofrecer el servicio de publicación. Muchas veces, no se corresponde con lo que recibirás al final.

 

Las presuposiciones

Si estás empezando a dar tus primeros pasos como autor, ten cuidado con las presuposiciones. En pocas palabras, no te adelantes a algo que puede o no suceder respecto de tu novela o libro de relatos. Ten en cuenta que eres uno más entre el gran número de nuevos autores que existen en el mundo editorial. Para que tu libro se venda, tienen que conjugarse muchos factores: buen contenido, portada atractiva, precio asequible, promoción y distribución adecuadas, etc. El azar y el boca a boca, inclusive. A veces, recuperar la inversión que hayas podido hacer no siempre se consigue de la noche a la mañana.

Por otro lado, el hecho de que te haya publicado una editorial más o menos conocida o instalada en el panorama editorial, tampoco significa que tu libro vaya a necesitar de tres, cuatro, cinco o seis ediciones, especialmente si aún eres un autor desconocido. Si mantienes tus expectativas apegadas a la realidad, te será más fácil aceptar lo que venga, sea positivo o negativo.

 

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